jueves, 17 de septiembre de 2009

Adonde llevan todos los caminos.


"La vertigine non è paura di cadere
ma voglia di volare".

En menos de media luna, mi zinc llevará etiqueta made in Italy
y trece mariposas revolotean en un trampolín de cartulina.
Llegó el tiempo amarillo,
llegó el abismo,
llegó septiembre, y de su mano,
un pedacito de destino.

No tengo hambre,
no tengo sueño,
tengo vértigo vertificado, me asomo a una atalaya sin abismos.

No tengo frío,
no tengo miedo,
tengo ganas, enganchada a ganar mundos sin perder inicios.

Yo voy soñando caminos... de un año casi entero.
Acojo un panteón como punto de encuentro.
Me alojo bajo el yugo de un Cavaliere alopécico.
Me mudo y trazo en mosaico la silueta de un paisaje incompleto,
como los antiguos romanos,
como los viejos rockeros.

La gata encuentra nuevo cobijo.
En mi tejado os espero,
donde el agua pierde la memoria.
Allá, allá cerca,
donde habita un felino,
adonde llevan, en una vieja vespa, todos los caminos.

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