Giorno quarto: De aquí a la eternidad.
Muy cinematográfica me he puesto en este nuevo pedacito de realidad erasmítica contada por las redes incautas de los internetes, pero lo merece.
El sueño se sueña de sueño en mi nueva e inmensa cama, la compañía acompaña con risas y ganas, el barrio acoge con generoso aprecio y el horizonte se ve azul azul azul.
De compras de pañitos de cocina, detergentes y ceniceros, rodeada de locos vecinos friendsadictos, generando buen rollo al por mayor.
Alguien pide más?
Erasmo despega.
Habrá que seguirle.
¿No?

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