Giorno terzo: Home sweet home.

Acabo de entender lo que sentía E.T. cuando gritaba a los cuatro vientos de Alabama: "Mi caaaaaaaaaaaazaa".
Gran sensación.
Hoy es casi casi seguro que nos quedamos en Via dello Statuto, al lado de la basílica de Santa Maria Maggiore, porque el piso de arriba bien valía el aumento de precio.
Todos me habéis comentado que la solución ha salido rápido, y sí, pero a ver quién le dice que no a un casoplón como éste, que va a ser el Little Spain de los suburbios romanos, pues unos cuatro apartamentos están llenos de Erasmus, y de ellos, todos somos de la linda patria ibérica.
Muy rara la vida.
Sólo quedaba el famoso tercer hombre, el tercer inquilino, sin el cual el casero no nos dejaba entrar, y por suerte ha aparecido de repente, de nuevo gracias a los erasmus del año pasado.
A ver si cruzo los dedos cibernéticamente para que también con él conectamos y resulte un bonito y fructífero tres en raya.

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