Giorno primo: atterraggio.

Éste se avecina movidito e inolvidable.
Por ahora me escondo en el bar amarillo del albergue amarillo de la via Palestra en el que me alojo, detrás de la pantalla y acompañada por una birra alla spina, con ganas de cosas que todavía no tienen demasiada forma.
Ya visité mi barrio y mi universidad, imaginando los días en que yo no sea más que una más.
Supongo que no queda tanto.
"The possibilities are... endless now", escuchaba, mientras me guiñaba el ojo un tal Erasmo.
A ver qué pasa..

Vuela por los tejados, gata. Vuela y vuelve.
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