miércoles 23 de diciembre de 2009

Home.



Sea por este invierno o por este año vagamundo,
las calles frías de los gatos madrileños
echan leña a mi lumbre deslumbrada por Roma,
y dan cuerda hogareña a mis recuerdos.

Sea por melancolía o por impulso,
la nieve escampa en la acera de mi manta.
Y caigo de pie como de costumbre,
aunque no me acostumbre a estar de paso por mi casa.

Sea este u oeste despistado,
este centro es mi norte.
Con paso ligero y recortado,
he vuelto a la Corte.

La vida me cabe en un mapa
de paisajes desafinados.
la gata sonríe por nada,
y (acaso) en casa tiene el corazón a salvo.

viernes 4 de diciembre de 2009

L'inverno nella strada.

Primi giorni di dicembre: Llegando, viniendo.


Llega diciembre de la mano de la lluvia y retornan amistades de las germanias, con apfels strudels y sonrisas despertadas.
Arrivan los frios y los pequeños desencuentros, con sus peleas matutinas y sus mundos sin mañanas.
Se convierte la suerte en unos spaghetti a casa nostra al pasar por las estaciones de trenes, donde reposan dignidades los que esta noche no tienen techo.
Visitan las decoraciones navideñas, los jodidos arbolitos, las hogueras enchufadas y las bufandas de franela.
Me lleno la garganta de risa y de nieve, y bebo calimocho sin filtro y con provecho.
La ciudad eterna se llena de arboles caducos, valga la ironia del contexto.
Te extraño, pero no me extraña.
No hay frio en manos con guantes imperfectos.
Estoy sin ti pero contigo.
Se acerca el invierno.
... ¿donde quieres que te lleve el final de este cuento?

domingo 22 de noviembre de 2009

De todo lo visible y lo invisible.

Fine di novembre: Cari amici.

Noches no tan extrañas atravesando Trasteveres, nuevos proyectos de idealismos libérrimos, viajes impredecibles, aperitivos y preparativos, fiestas sorpresa,
mundos aparte.

Amor-roma, amigo amado, presto pasta pesto, desorden ordenado, quattro della mattino fino a Ciampino, spagnolos, pomodoros y tedescos.

Mil años hace que se inventó el crecer,
y en nada y en todo se parece a esto.

But it's a wonderful world de abrazos rotos y reparados, de ONUs senza frontiere, de diccionarios andantes, de amori all' arrabbiata y de amicizie sbagliate,
de todo lo visible y lo invisible,
de esto que te doy,
de todo lo que tengo,

de todo lo que cabe en el folio en blanco de los versos y los besos.

jueves 19 de noviembre de 2009

Ritorno all' interno.

Metá novembrina: Yo pisaré las calles nuevamente.


Ya de vuelta sobre pavimentos berlusconianos, en la ciudad del encuentro, nella bella vecchia, an-Dante desde Iberia hasta la pazzia eras-mítica.
Ya de vuelta a mis baños sucios, a mi Sapienza, a mi radio patio y a mi algo crepuscular.
Ya sin jamón serrano, ya sin puertas de Alcalá, ni bingos, ni minis, ni quedarse dormida en el sofá.
Extraña realidad ésta dello Statuto, llena de cuentos que contar.

... Ma vi manco,
vi voglio bene assai,
y volveré con ganas renovadas de pisar las calles de mi ciudad,
de la mano de un par de billetes de lotería de navidad.

domingo 15 de noviembre de 2009

El camino de vuelta.

Metà di novembre: Reencuentros.


De nuevo en Madrid, que diría pongamos que Sabina.
Como pulgarcito repiso mis pasos y todo es distinto a pesar de no haber cambiado.
La sorpresa fue muy bien, y el reencuentro con Ítaca, patria y penélopes varios, amorosamente épico.
El reencuentro me reembolsa migas de pan, abrazos, jamón serrano y soportes electrónicos. Así prometo no desertar desde hoy hasta el final. El aroma romano reabre su escaparate desde aquí, donde, como siempre, recomienza todo.

Casa, que os voy as decir.
Siempre hay un tren que desemboca en Madrid.

jueves 22 de octubre de 2009

Wire-less

Terza settimana ottobresca: La pioggia ci sommerge.

El otoño ha hecho acto de presencia, y vaya rostro más visible. Ha llegado la lluvia y lo ha mojado casi todo: las fiestas, la ropa tendida, la caída de Rodri, su vuelta a casa, y mi ordenador, que no quería ser menos y se ha dado un chapuzón de cuidado hasta acabar falleciendo por exceso de presupuesto.
La humedad se nota en las tibias y en los peronés, en los rectos y en los tuertos, pero seguimos siendo los reyes, a pesar de tener un reino más húmedo y pequeño, y algo menos cibernético.
Siempre nos quedará el jamón serrano de los viajeros errantes que entran y salen de los muros de la patria mía, jamón serrano que calma nuestros errantes, lluviosos y a pesar de todo felices corazoncitos.

domingo 11 de octubre de 2009

Una manta para tres.

Notte del 11 ottobre: Malas patas.


Ya de mañana amenazaba la ley de un tal Murphy. Cayó un tormentón temprano y sordo que nos amenizó el despertar.
El día prometía círculos de artistas y artistas inaugurados en nuestro círculo, y, salvando algún que otro vaso roto, hasta cierta hora todo fue sobre ruedas, como de costumbre.
Pero tenía que pasar, ya lo decía la lluvia murphiana que rebrotó cuando por fin dejamos las copas caseras para andar al circolo en línea recta semiubriaca.
Ocurrió en el mismo portal de la domus statutaria, donde un coinquilino y otro amigo comenzaron a guasear hasta que, en una mala caída, el coinquilino vió las estrellas y su pie izquierdo fue a encontrar aparcamiento allá por Cuenca.
¿Resultado? Llamada de una servidora a los prestísimos equipos de urgencias romanos, espera interminable de un grupo de erasmus en el mismo rellano de su casa (cómodo, eso sí), llegada del coche ambulantino, negación de la entrada de un acompañante, salida hacia el hospital de los dos estudiantes de medicina más la traductora que firma estas líneas, chaparrón aún más fuerte, incesante búsqueda del taxi perdido con el rimmel y la ropa de sábado por la noche chorreando por las aceras, definitiva llegada a un Ospedale San Giovanni completamente desierto y de nuevo espera.
Gran situación de los aventurados mosqueteros... y de nuevo Murphy. Una manta, como si de una aparición se tratara, que tapó a tres empapados acompañantes, salvándolos de una bella pulmonía de otoño.
Una manta para tres, que cobija a los estudiantes que se rompan huesos y crismas durante la eras-mítica estancia.
Tres huesitos rotos y un posoperatorio en el horizonte.
Malas patas, malas calles mojadas, pero, al mal tiempo, ya se sabe, buena cara.
Por si acaso, mamás de niños erasmus, parece que sabemos cuidarnos, aunque Murphy desde lejos nos esté vigilando.